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Havoline Lucalza.

Nacionales

Los 23 ponches de Brautigham

Carlos Alfaro León

Publicado

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Hay quienes se pasan toda una vida escribiendo sus historias. Hay quienes, sólo necesitan de un pequeño momento para dejar plasmado por lo que serán recordados por siempre.

Ese fue el caso del lanzador derecho Steve Brautigham, quien lanzando para Zelaya un 20 de mayo de 1969, hizo lo suficiente para leído en los libros de historias de nuestro Béisbol.

Subió a la loma para enfrentar a Matagalpa en una Liga que tenía nivel Mayor “A” y que se llamaba Campeonato Nacional por Departamento.

En ese año Nicaragua volcó su atención a ese evento puesto que no había Béisbol de Primera División, por consiguiente ese (el Béisbol Mayor “A”) era el seguido por todos.

Brautigham comenzó a eslabonar su joya monticular, adornando cada scone con ponches tras ponches… Hubo un período en el juego, en que llegó a retirar a 9 en fila por la vía de los strikes, lo que es récord en la pelota casera.

Llegó al 9no inning manteniendo sin hit a Matagalpa y sobreviviendo a 5 errores defensivos, pero el destino le jugó una mala pasada… Tres pifias más de su defensiva, le borraron una ventaja de 3 carreras por 0, y salió sin decisión aún cuando mantenía siempre el “No-Hitter”.

El historiador y buen amigo René Pineda, nos cuenta que Alberto Smith relevó en el décimo a Brautigham y permitió sencillo de Francisco Suarez… El juego finalizó con empate a 3 carreras.

Pero el impacto de Brautigham más allá del “sin carreras” que forjó en esas nueve vueltas, fueron los ponches en total que acumuló en el encuentro.

El derecho propinó 23 ponches en esa tarde de 1969, y esa cantidad, como sus 9 abanicados en fila, se mantienen como récord intacto en el Béisbol Nacional.

Para muchos las mejores historia no son las de Final Feliz, y esta de Brautigham según ese criterio calzaría a la perfección para etiquetarla como “de las mejores en la pelota casera”.

El sentimiento de pesar por como se escapó un potencial triunfo se mantiene intacto a como también la admiración y el respeto por su faena de 23 ponches.

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Una sóla faena monticular, bastó para que fuera referencia en el Béisbol casero.

Una sóla faena monticular, provocó que su nombre aún suene en más de medio siglo. Una sóla faena monticular lo convirtió en un pitcher para la historia.

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