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Nacionales

“Pastelito”, luchador incansable

Carlos Alfaro León

Publicado

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Al conocer la historia de Bismark “El Pastelito” Alfaro, reconocemos que el sacrificio que le implicó ser boxeador y las duras batallas que protagonizó en el ring, no pueden ser valoradas como las más grandes adversidades atravesadas por éste popular personaje de la capital.

No ha sido en el cuadrilátero y con guantes puestos, los más férreos obstáculos que “Pastelito” ha tenido que vencer… Para valorarlo como un “Luchados Incansable”, tendríamos que retroceder 29 años, cuando inició su batalla más extensa.

“Mi papá fue Rito Alfaro. Murió cuando yo apenas tenía 2 años. Él era pelotero e imagínate como es la vida de un niño sin su padre. Desde ahí la cosa no fue fácil para mí”, dijo Alfaro.

La ausencia del padre le creó muchas limitaciones a Bismark. Tenía cinco años cuando comenzó a vender pasteles, todo por el objetivo de ayudar a su mamá Doña Gertrudis Jarquín.

“Desde niño comencé a ayudar a mi mamá. Recuerdo que ella pasada siempre en el fogón cocinándolos, y yo muy pequeño salía a venderlos por todo el barrio y hasta en el Mercado Iván Montenegro”.

“Pastelito” Alfaro recordó que su rutina diaria comprendía ir a la escuela en las mañanas y por las tardes de lunes a sábado se dedicaba a la venta.

Rosendo Alvarez junto a “Pastelito” Alfaro

“Imaginate que luego de salir de la escuela, llegaba corriendo a la casa a medio almorzar y luego de vender toda la tarde, llegaba tipo 7 de la noche a estudiar. Así fue mi vida siempre. Incluso, también cuando me metí al boxeo”, añadió.

Cuando niño, hubo muchas provocaciones y pleitos mientras vendía en el mercado. Por ello decidió meterse a una escuela de Boxeo. Años después fue parte de la Selección de Boxeo del País y también se volvió Profesional.

Su mejor salario en Nicaragua como boxeador fue de 1,500 dólares. En el extranjero en una ocasión ganó 5 mil euros. Su economía con los pasteles le genera una venta de 1,500 córdobas diarios, sin embargo, le invierte casi la mitad para la cocina de pasteles.

“La venta diaria es muy tediosa porque se requiere tiempo y entrega. No es fácil pero la disciplina que me inculcó mi madre hace que ahora sea el medio en que me gano la vida”, dijo Alfaro.

Ese fue el legado de doña Gertrudis para Bismark

Bismark “Pastelito” Alfaro con su mamá doña Gertrudis Jarquín (Q.E.P.D)

El pasado 2 de junio ella pasó a la presencia del Señor producto de problemas cardíacos, pero en medio del dolor que le dejó la partida, “Pastelito” siente la satisfacción qué hasta el último día de vida de su mamá, él siempre estuvo a su lado cuidándola y amándola.

La historia del cuido a su mamá trascendió la frontera, y el Consejo Mundial de Boxeo a través de Rosendo “El Búfalo” Álvarez, Embajador para Obra Benéficas, le otorgo a Alfaro una significativa suma de dinero para continuar con su emprendimiento que hoy es su modo de vida.

Don Mauricio Sulaimán, Presidente del CMB ha respaldado a boxeadores con programas valiosos de ese Organismo Boxístico.

“Agradezco a Dios sobre todas las cosas. Al Presidente del CMB don Mauricio Sulaimán y a Rosendo Álvarez. Lo que me han entregado hoy me hace feliz y serán utilizados de la mejor forma y trataré de multiplicarlos para el beneficio de toda la familia”, añadió

La vida no le ha tratado fácil, más sin embargo Alfaro le sonríe como para no darle gusto a la adversidad.

La pana llena de pasteles, representa el reto que de superarlo garantizará el alimento de su hogar, justo como lo ha sido, desde cuando tenía apenas 5 años de edad. “Pastelito” Alfaro, es un ejemplo para la sociedad.

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